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Filosofía

Filosofía: imbéciles sin pecado

El tiempo, palabra contrastada de remembranzas, y más aún cuando los tiempos son revueltos. Cuando la crisis se propaga y los enfermos no encuentran buen remedio. Ahí, en ese preciso momento donde niños y niñas juegan a ser algo después de haber sido una nada. Ese tiempo parece pasajero, pero para muchos fue un inicio y el final de la esperanza.

Los imbéciles y bandidos se conforman con pecar a media tinta, pretenden fastidiar a la vida sin darse cuenta que son ellos un fastidio para sus vidas. Se convierten en déspotas y tiranos, rufianes y malhechores, una larga lista de crédulos pasajeros. La pretensión de ser algo a base de malicia no tiene significado, su tiempo de vida se acorta y los minutos son solo segundos.

Para muchos la filosofía son simples palabras, extrañas reflexiones y absurdos pensamientos, pero bendita filosofía cuando llega la crisis y buscamos su esencia. Sin embargo, hay quien dice que no necesita una filosofía de vida, que son simples y llanas escusas para perder el tiempo y someter al pensamiento. Pues, bien, también a ello le llamamos “filosofía».

Y en medio de planteamientos homéricos, están aquellos que dicen ser dueños de la verdad. Que sus palabras son únicas y la perfección su realidad. Hombres y mujeres fatuos o presuntuosos, hasta osados, pero que engalanan a la ridiculez con traje de gala.

No existe una verdad única, así como no existe una sola religión, pero en cambio sí existe la búsqueda de la verdad en tanto esa verdad exista en el pensamiento del hombre. Si hay algo que tiene sentido en lo que llamamos tiempo de vida es que precisamente el hombre como “ser” tenga una manifiesta duda de todo, y a raíz de la duda genere respuestas que probablemente sean la esperanza de unos y el desconsuelo de otros. Por lo cual, la verdad, estará ahí, expectante a ser cuestionada y criticada.

Quizá, el tiempo dé las mejores contestaciones y, en ese ínterin será el pensamiento quién prometa al tiempo la bondad de ser algo para un todo mientras el todo quiera ser parte de un tiempo.