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La abuela y el amor

Hace 40 años, largos y meditados años, la voz de una maravillosa mujer atravesó los puertos del amor, aquellos espacios que llevaban una historia pasajera en cada pasajero. Los tiempos fueron argumentos interesantes en cada momento, sus palabras recorrían cada espacio del puerto y la voz melodiosa encontró bellos e inimaginables senderos.

Cuando comento de años con la abuela, la maravillosa mujer, respira muy profundamente y me advierte que hay peligro. Entona sus palabras, coge la cartera e inicia un recorrido al que fue una gran historia de amor. Posiblemente llevaría horas escuchando sus recuerdos, viendo como caen las lágrimas de una sensible mujer que participó del amor, de ese azar impredecible e indefinible.

Antes de comenzar nuestro viaje, la abuela me preguntó muy despacito y bien claro:
¿Te quedaste sin lágrimas por la muchacha?
Respondí: Unas cuantas lágrimas querida abuela
Y si esas gotitas de sentimiento, de sueños y de ilusiones no vuelven, deja que -otra- las derrame por ti.

La historia del amor, no tiene armas, argumentos, explicaciones, meditaciones o reflexiones, y se reduce a la única receta: Amar de verdad. Lastimosamente los ingredientes se fueron con la abuela, y volverán en otra etapa de la vida; cuando aprenda a amar.